Silencio en la silueta de tus piernas.
En la sombra de tu paso errante
y en el deseo escondido que niegas.
Silencio en tus manos morenas;
con las que amas, castigas y enmiendas
los errores cometidos en la espera
de algún remedio a tu pena.
Y te escondes en palabras ajenas
para no sentir la incandescencia
de una verdad que aunque escuchas,
no prestas conciencia.
Mientras el silencio se rompe,
repite mi nombre en tantos desvelos
y escribamos juntos en intensidad de anhelos
mordiendo la sombra de la gloria esperada.
Gloria de ti, gloria de tus labios color escarlata.
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